Documento gráfico para entender estos días por aquí.
martes, 30 de noviembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
Hoy no me río en Río
Casi todos los que leéis este blog (madres incluídas), habréis visto en la tele, periódicos o internet la que se está liando. Pese a que tengo varios amigos periodistas, hace tiempo que desconfío bastante de ellos. Vivir del sensacionalismo es lo que tiene. Sin ir más lejos este lunes voy a ver el partido del siglo número 200 de mi vida.
¿Qué la cosita está muy mala estos cuatro días en Río? Pues sí, llevamos dos días tranquilitos en casita, y los dos próximos esperamos hacer lo mismo. Pero la realidad es que las favelas, la droga en ellas, y los policias con metralleta y chaleco antibalas, están ahí todos los días. Estaban cuando les otorgaron los JJ.OO. de 2016 y también estaban cuando les dieron el Mundial de fútbol de 2014. ¿Qué quiero decir con esto? Que al loro, que no estamos tan mal...
Toda ciudad tiene zonas a las que uno no debe ir. Yo lo sé, tú lo sabes y ya está. De acuerdo que, para un europeo, las ciudades sudamericanas parecen un poco más peligrosas, pero toda sociedad tiene muchos parecidos. Yo no pensaba ir a ninguna de las favelas que están saliendo estos días en las noticias antes de que esta "guerra" ocurriese. Como tampoco cuando estoy en Madrid pienso en irme a Pitis a tomarme unas cañas con los amigos.
Ahora está todo el mundo en Río muy contento, entre comillas, porque creen que por fin se está poniendo mano dura contra los traficantes. Pero esos traficantes existen porque los niños-bien les compran la maconha (maría). Cuando hay un mercado próspero, siempre habrá empresas interesadas en entrar. Aunque limpien esta generación de traficantes, ¿alguien duda que en breve vendrán otros a sustituirlos? Hace falta algo más que desembarcar con un ejercito en una ciudad para atajar este problema. ¿Mi receta? Educación y legalización. Pero decir esto es menos politicamente correcto.
A mi lo que me fastidia, es que si los periodistas no tuviesen unas imágenes tan chulas como la anterior, no se estaría hablando de esto ni la mitad. Porque el problema lleva ahí desde que dejaron asentarse las favelas en los morros: toda una vida.
Para los preocupados. Sólo decir que la situación está mal, pero si tienes un poco de cuidado y no eres un chaval de menos de 20 años de la favela y que lleve metralleta, pues es difícil que te pase algo. Ayuda que la gente prefiere quedarse en casita tranquila estos días, nosotros incluidos. Tenemos amigos (españoles y no) que han decidido ir a la facultad y no han visto nada raro, y eso teniendo en cuenta que limita con la zona conflictiva. Y también es cierto que se han quemado autobuses y coches por varias zonas de Río.
¿Mi pronóstico? La semana que viene se hará vida normal en toda la ciudad, los políticos se pondrán medallas y la gente se sentirá más protegida un par de meses. ¿Mi opinión? Poco o nada habrá cambiado. Si hay un problema gordo, hay que agarrarlo por los cuernos y dedicarle cabeza y tiempo. Los políticos casi nunca tienen ninguna de las dos cosas... (Aquí y en España).
Y para acabar, cita de un fenómeno, que me viene al caso:
"La sabiduría popular nos enseña que es mejor para la reputación fracasar convencionalmente que tener un éxito poco convencional"
John Maynard Keynes (1883-1946)
miércoles, 10 de noviembre de 2010
¡Vamos vamos (a) Argentina! (2)
Desde que escribo este blog me he dado cuenta de que me gusta más el fútbol de lo que creía. Quiero seguir hablando de Argentina, y me va a quedar un post muy futbolero.
Resultaba que River Plate jugaba en el Monumental, y yo como soy "del river", pues había que ir. Aún sigue jugando el Burrito "Ortega" (entrecomillo el apellido, porque el mote se lo ha ganado a pulso, este tío no ha dejado de liarla desde sus años (1996-1998) en el Valencia, ¡Y aún sigue jugando al máximo nivel!):
Nuestra excelente guía nos llevó al Monumental (Estadio del River y de la Selección Argentina) y por el camino nos compramos la camiseta pirata, como no, de D. Ariel Ortega. ¿Quién no quiere ser eternamente joven y beber mucho alcohol?
Tras el partido, la ley argentina obliga a la afición local a estar media hora dentro del estadio hasta que la otra afición se ha pirado (!). Se supone que para evitar que se hostien, pero es una putada de la hostia, y como llueva o sea invierno duro, tiene que ser realmente agradable.
Nuestra visita porteña continuó con las cosas más importantes que hay que ver obligatoriamente: Mercado de San Telmo, Casa Rosada, Cementerio donde está enterrada Evita, Puerto Madero, tango, bifé de chorizo...
Y una mañana nos fuimos a La Boca. Si existe un barrio mausoleo de un ser humano aún vivo, debe ser este. Las calles respiran Maradona. Por todos lados te venden su camiseta (ojito, la de Le Coq Sportif del Mundial 86). Las paredes tienes graffitis de él (ver anterior post sobre Argentina). Y claro, tras las fotos poperras guarras de rigor en Caminito (la calle de colorines), pues tocaba ir a la Bombonera.
La Bombonera, estadio de Boca Juniors, debe su nombre a tener forma de caja de bombones (!). Por supuesto, esa mañana ya no éramos gallinas, hoy tocaba ser bostero...
La camiseta de Boca es ligeramente cantosa, de color azul con una raya amarilla. La razón es entre lamentable y graciosa: Resulta que había otro equipo que vestía como ellos hace muchos años (franjas blancas y negras) y decidieron jugarse en un partido quien se quedaba con esos colores. Boca Juniors perdió (el otro equipo hace muchos años que ya desapareció). Para elegir la nueva camiseta, decidieron basarse en los colores de la bandera del primer barco que entrase por el puerto. Como decía el guía en el tour por la Bombonera, menos mal que el barco fue sueco, y no brasileño...
martes, 2 de noviembre de 2010
Yo soy de Jose Mourinho
Ya sé, ya sé. Que este es un blog sobre mis peripecias en Río (y algunos días en Argentina). Pero hoy vamos a hablar de la vida y el fútbol. Que ya toca.
Hasta hace poco nunca me había parado a pensar porque se admira a alguien. El curso anterior tuve un profesor bastante decente que nos hizo pensar en las personas que admirábamos, y cuales eran esas características de ellas que nos despiertan admiración. Porque ello indicaba que eran las cualidades que nos gustaría a nosotros mismos tener y fomentar. O algo así, que uno tampoco atiende demasiado en clase normalmente...
Yo admiro a los que son muy buenos en su trabajo. Personas superpreparadas, que además de tener unas cualidades magnificas para lo que hacen, les encanta su trabajo y es por esto que lo hacen tan bien y con tanta energía. Y sí, a esta gente suelen tildarla de chula, prepotente, altiva... Estoy en total desacuerdo. El que es muy bueno es su campo tiene que ser así. Los falsos humildes son los que a mi me dan más miedo.
Desde hace muchos años seguía a Mourinho. No soy de subirse a los trenes a última hora. Vi jugar a su Oporto una final de la UEFA espectacular en Sevilla, y desde ese momento dejo para mi de ser el traductor del viejo inglés que entrenaba al Barça (un fenómeno el Robson robándole un muerdo a Carmen Sevilla). Mourinho cogió un equipo sin estrellas y convirtió a esa plantilla en una de las mejores del mundo, jugador por jugador. Incluso el Madrid ha fichado este año a un ya muy viejo Carbalho, y el tío es el mejor en defensa en cada partido.
Jose Mourinho es un líder, en el sentido más amplio y positivo de la palabra. Un gestor de grupos humanos excelente, un estudioso del deporte y hasta parece un buen tío. Es el único entrenador de fútbol de élite que yo he visto que los jugadores respetan y quieren como un padre, incluso años después de haber estado con él. Otro caso parecido en este sentido sería Del Bosque. ¿Coincidencia? No lo creo. Quizá los dos mejores entrenadores que yo he visto.
Y que la gente no sea tan cortita, y se quede en lo que los periodistas deportivos ladran. Verdaderamente Mourinho es un estratega excelente y un actor. Y es muy tímido, diría yo. Él sabe que tiene que hacer ese papel chulesco, para que sus jugadores rindan más. Porque el grupo siempre es lo más importante, y la vida es un deporte de equipo. Él sabe que él puede aguantar esa presión: que 100.000 catalufos quieren llamarme de todo, pues yo siento a mi lado a Figo también; que el Madrid no juega a nada ni gana en las primeras jornadas, pues yo digo y hago bufonerías y que se metan conmigo, pero no con el equipo; que los medios ingleses me minusvaloran tras haber ganado todo lo ganable en Europa, pues voy yo y suelto lo del "special one" y los pongo en su sitio (y me hincho a ganar Premier Leagues).
Yo soy de Fernando Alonso, de Florentino, de Kasparov, de Cristiano Ronaldo, de Wiston Churchill.
Yo soy de Jose Mourinho.
Yo soy de Jose Mourinho.
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