Y para el Río...de la Plata nos fuimos. Estando tan cerquilla, nos parecía un delito no visitar Buenos Aires. Y acertamos. La capital del tango es realmente bonita y acogedora.
Si además se tiene la suerte de contar con excelentes guías, más no se puede pedir. No sé si lo leerán, pero aprovecho para agradecer a los tres que más y mejor nos aguantaron: ¡Muchas gracias Iago, Caro y Marian!
(Detalle para muchos que me léeis: este humilde escritor no es Juanmi, es la dama de la foto)
Si además se tiene la suerte de contar con excelentes guías, más no se puede pedir. No sé si lo leerán, pero aprovecho para agradecer a los tres que más y mejor nos aguantaron: ¡Muchas gracias Iago, Caro y Marian!
Uno tiene muchas ideas preconcebidas de los argentin@s. Y ya sabéis los que visitáis este blog, que aquí estoy yo para desmontar mitos y acercaros a la realidad de estos lugares del hemisferio sur, donde el agua de los váteres y fregaderos gira en sentido contrario (grande Coriolis).
Mito 1: Maradona es su Dios.
Nada más llegar al aeroparque Jorge Newbery, situado en plena ciudad, agarramos un taxi (cogerlo lo dejamos para un taxi relindo). El taxista nos pregunta la dirección de nuestro hostal. Descubre que estamos más perdidos que Marco el día de la madre (allá, como la ciudad es todo cuadriculas, nunca dices el número al que vas, le dices al taxista que vas a un cruce entre dos calles). Yo había visto en googlemaps que no estábamos muy lejos y se lo comenté al taxista. Diálogo yo - taxista argentino:
- He visto en internet que estamos bastante cerca...
- Bueno... tanto como cerca... bueno...
Llegados a este punto, que ya sabes que lo que va a ocurrir es inevitable, lo mejor es intentar disfrutar. Así que ya que íbamos a estar un buen rato en ese taxi, nos dedicamos a coserlo a todas las preguntas que se nos ocurrieron sobre Argentina. Sigue el diálogo yo-taxista:
- Pues Maradona ha sido un magnífico futbolista, pero como DT como que no vale...
- Bueno... era el único que podía ponerse... Maradona es muy grande.... es la voz del pueblo... era lo que la selección necesitaba... lo que le han hecho está muy mal...
En ese momento, cada vez hablando más serio e indignado el taxista, una retirada es una victoria. Nos la envainamos, demostrando ser creyentes fieles de la Iglesia maradoniana (te alabamos el Diego) y buen rollito con el taxista el resto del rodeo que nos dio. Nuestro alojamiento estaba en la calle Estado de Israel, que curiosamente se cruza con la calle Palestina. Unos cachondos estos argentinos.
Tengo mi teoría propia para explicar esa devoción casi enfermiza por D10S: A los argentinos les sentó muy mal perder la guerra de las Malvinas. Nosotros los españoles estamos acostumbrados.
Más de mil años perdiendo casi siempre, dan mucha perspectiva de como tomarse el perder una guerra (o unos cuartos de final, o cada año en Eurovisión...). Pero estos pibes sólo tenían ciento y pico años (levantamiento del General San Martín ante curiosamente...¡Bingo!... España pierde de nuevo). Y pocos años después (de perder las Malvinas), un chiquito salido de las clases humildes humilla al enemigo inglés con todo el mundo viéndolo. Dos goles épicos. Uno de ellos antológico, agarrando el balón en el centro del campo y regateando a 45 ingleses por el camino. Diría que irrepetible, pero Messi lo clavó en un fútbol mucho más dificil como es el actual hace dos años. Eso sí, se lo hizo a un equipo de un barrio de Madrid en la Copa del Rey y no a la Pérfida Albión para acabar ganando ese Mundial. El otro gol de Maradona en ese partido fue ilegal, simulando rematar de cabeza cuando realmente lo hace con la mano...
Para describir la manera de ser argentina, he leido muchas veces que de los dos goles de ese partido, un argentino prefiere claramente el de la mano de Dios.
- He visto en internet que estamos bastante cerca...
- Bueno... tanto como cerca... bueno...
Llegados a este punto, que ya sabes que lo que va a ocurrir es inevitable, lo mejor es intentar disfrutar. Así que ya que íbamos a estar un buen rato en ese taxi, nos dedicamos a coserlo a todas las preguntas que se nos ocurrieron sobre Argentina. Sigue el diálogo yo-taxista:
- Pues Maradona ha sido un magnífico futbolista, pero como DT como que no vale...
- Bueno... era el único que podía ponerse... Maradona es muy grande.... es la voz del pueblo... era lo que la selección necesitaba... lo que le han hecho está muy mal...
(Ojito a la camiseta del perro de Pavlov)
En ese momento, cada vez hablando más serio e indignado el taxista, una retirada es una victoria. Nos la envainamos, demostrando ser creyentes fieles de la Iglesia maradoniana (te alabamos el Diego) y buen rollito con el taxista el resto del rodeo que nos dio. Nuestro alojamiento estaba en la calle Estado de Israel, que curiosamente se cruza con la calle Palestina. Unos cachondos estos argentinos.
Tengo mi teoría propia para explicar esa devoción casi enfermiza por D10S: A los argentinos les sentó muy mal perder la guerra de las Malvinas. Nosotros los españoles estamos acostumbrados.
Más de mil años perdiendo casi siempre, dan mucha perspectiva de como tomarse el perder una guerra (o unos cuartos de final, o cada año en Eurovisión...). Pero estos pibes sólo tenían ciento y pico años (levantamiento del General San Martín ante curiosamente...¡Bingo!... España pierde de nuevo). Y pocos años después (de perder las Malvinas), un chiquito salido de las clases humildes humilla al enemigo inglés con todo el mundo viéndolo. Dos goles épicos. Uno de ellos antológico, agarrando el balón en el centro del campo y regateando a 45 ingleses por el camino. Diría que irrepetible, pero Messi lo clavó en un fútbol mucho más dificil como es el actual hace dos años. Eso sí, se lo hizo a un equipo de un barrio de Madrid en la Copa del Rey y no a la Pérfida Albión para acabar ganando ese Mundial. El otro gol de Maradona en ese partido fue ilegal, simulando rematar de cabeza cuando realmente lo hace con la mano...
Para describir la manera de ser argentina, he leido muchas veces que de los dos goles de ese partido, un argentino prefiere claramente el de la mano de Dios.
Mito 2: La carne argentina es la mejor.
Y estoy hablando de las vacas, que puede que otras carnes también (las argentinas son realmente bellas). Para cenar nuestro primer día fuimos a un club de barrio (lugar social muy tìpico argentino). A muy buen precio un magnifico Bifé de chorizo y Quilmes:Poco más se puede pedir, si acaso conversación agradable, y eso también lo tenía en esa cena. Sí, la auténtica salud, el bienestar, la alegría. Tras subir esta imagen, los recuerdos me asaltan y me tengo que ir a cenar. Otro día más y mejor.









