Alguno de los primeros que lea este post será la visita 1000. Si estuviésemos en el aeropuerto de Mallorca, recibiría un ramo de flores y una ensaimada. Como este no es el caso, de entre los que pongan comentario, uno será invitado a cerveza brasileira. La elección del afortunado quedará en manos de un complejo sistema metaheurístico basado en complejos algoritmos (useáse yo).
Por aquí se sigue bien, hoy he tenido clase a las 7:30 de la manhana y estoy en la biblioteca porque la próxima es dentro de 3 horas. Ayer hicimos algo impensable e inaudito, que sólo había conseguido en mi primera semana en la carrera en Madrid. Nos acostamos a las 5 de la manhana con mucha caipirinha en el cuerpo, e increiblemente nos levantamos a las 8:45 y fuimos a clase TODO EL DÍA. No me reconozco. Pero los excesos se pagan a estas edades, ayer a las 19:00 llegamos a casa y a dormir como angelitos.
Siguiendo con nuestra labor de conocer y contaros la cultura brasilenha en general y Río en particular, toca hablar de Maracaná. Fui hace unas semanas pero no había sacado un rato para contarlo. Es uno de los grandes estadios del mundo que todo amante del fútbol debe visitar. Lo pondría en una lista bastante corta junto con el Bernabeu, Anfield, Wembley y poco más. Es curioso que he estado en no demasiados estadios de fútbol, pero sí en el del Maracanazo y en el del Centenariazo (y además ese día en concreto en este último).
Sólo los muy grandes pueden meter cagadas tan grandes. Para las damas e indocumentados, el Maracanazo fue la final del Mundial de 1950. Nos encontramos en la final, 200.000 personas abarrotando Maracaná para ver a Brasil levantar su primera Copa del Mundo. El equipo de Brasil era muy bueno, había llegado a la final venciendo y convenciendo. Su rival Uruguay había tenido que sufrir para llegar. Lo bonito es que no siempre se da el final de pelicula americana.
Este hecho ha marcado al pueblo brasileiro. Cuando te golpean tan duro, no queda más que levantarse y luchar más duro aún. Por eso creo yo que tienen ahora cinco Copas de Mundo...y las que vendrán. Maracaná es de color celeste y blanco por fuera. Un carioca te dirá que son los colores de Río de Janeiro.
Lo que no te dirá es que tiene esos colores en honor al Campeón Mundial de 1950 Uruguay. Se decidió que se pintaría con los colores de la selección campeona de ese mundial. La Confederación Brasileira de fútbol cambió el color de la seleccão tras ese partido por considerarlo gafe y pasaron a ser la Canarinha. El resto es historia...
Nosotros fuimos a ver un Fluminense-Vasco de Gama. Son dos de los cuatro grandes equipos de Río (junto con Flamengo y Botafogo). Quedaron 2-2 y debutó Deco. El estadio lleno hasta la bandera, con cada mitad de unos colores. En esto también tenemos que aprender de los brasilenhos. Ir al fútbol para ellos es una auténtica fiesta. Todo es cantar, celebrar y buen rollito. No tienes al lado a un tío con mala cara gritando e insultando al árbitro todo el partido.






